sábado, 6 de abril de 2013

Unas ricas chupadas en viernes

Al estar viendo unos videos en Internet, escuché una voz a mis espaldas que decía:
- ¡Qué rico se la están mamando!, se ve que la chica sabe lo que hace.
Su comentario me tomó por sorpresa, no había notado que estaba a mis espaldas, giré para ver quién era, Fernando, sin quitar la vista de la escena comentó:
- No te asustes, lo que pasa es que me llamó la atención que estabas muy concentrado en tu monitor.
- No tengo trabajo en este momento – dije recobrando la compostura -, así que decidí buscar algo que me pusiera a tono, es viernes, ¿no?
- Tienes razón, hoy es día de buscar algo en que entretenerse, además también ando buscando quitarme la calentura.

- Así que andamos iguales – comenté -, pues si gustas vemos otros videos y esperamos la hora de salida para irnos a tomar algo y ver que conseguimos, ¿me acompañas?
- Solamente voy a terminar algo pendiente y regreso, no tardo… - respondió.
Se retiró a su lugar y al cabo de unos minutos volvió para continuar viendo los pequeños clips pornográficos, se sentó a mi lado, ocasionalmente nuestras rodillas se tocaron, y, al ver una nueva escena de sexo oral repitió:
- ¡Qué forma de chupar penes tiene esa nena!, casi se lo traga todo, y qué gran verga tiene el tipo.
- Es cierto – respondí -, se lo mete hasta la garganta sin dificultad, debe tener bastante práctica en eso, ¿verdad?

- Pues no es por presumir pero yo también tengo bastante experiencia – comentó.
Dejé pasar el comentario puesto que algunas veces somos bastante exagerados en el ámbito amoroso, así que continuamos navegando para ver algo más mientras llegaba la hora de salida.
Llegó la hora y, tomando nuestras cosas, salimos calientes y dispuestos a ir a algún bar para comer y tomar unos tragos, como era de esperarse, el tema siguió sobre lo que habíamos visto, sentados uno al lado del otro, hicimos comentarios del tema y alguna que otra anécdota personal, ocasionalmente puso su mano sobre mi perna, debido, pensé, al efecto del alcohol, no le di importancia y continuamos platicando y vaciando las copas, pasaron dos o tres horas hasta que le pregunté:
- ¿Y si nos vamos a ver un "table dance"?
- Preferiría alguna otra cosa, en casa tengo varias películas, quizá quieras ir a verlas – respondió.
- Pues vamos, no pasa de que nos quedemos bien calientes- contesté puesto que no tenía ningún plan.
Pagamos la cuenta y salimos hacia el estacionamiento para recoger el auto, en el camino continuamos con la plática sobre las mamadas, cogidas y asuntos sexuales, el tema me daba vueltas en el cerebro, realmente tenía ganas de coger o por lo menos que me dieran una buena mamada hasta exprimirme la leche, ni siquiera me imaginaba el desenlace.

Llegamos a su casa y me invitó a pasar, me ofreció una copa, la que acepté gustoso, luego entró a su recámara para traer las películas, mientras regresaba seguí pensando en lo rico que es hacer el amor, reaccioné cuando lo escuché decir:
- Dime cuál prefieres, tengo de varios temas, vaginal, anal, dobles penetraciones, transexuales, travestís, bisexuales…
Mientras decía esto puso en mis manos unas 8 o 10 cintas, las que revisé para elegir una, finalmente elegí una llamada "Chicks with dicks IV", probablemente me llamó la atención porque en la portada aparecía una despampanante chica levantando su falda para mostrar un gran pene, se la entregué y dije:
- Creo que ésta está bien, he visto solamente una del tema.
- Pues que buena elección, ésta es una de las más excitantes que tengo, espero que te caliente tanto como a mí.
Se dirigió hacia el reproductor y la insertó, encendió el televisor y me preguntó:
- ¿Deseas otra copa?
Asentí con un leve movimiento de la cabeza puesto que la cinta comenzaba, de inicio, apareció una chica rubia, con pechos impresionantes aprisionados en una blusa blanca, minifalda, verde, de cuerpo apetecible, pero poseedora de un garrote que podría dar placer a cualquiera, en ese momento llegó Fernando para darme el vaso, tomó el suyo y me dijo:
- ¡Salud!, por el sexo que es delicioso – brindamos por eso y bebimos un trago de nuestras copas.
Seguimos con la vista fija en las escenas, las cuales presentaban al travestido en la cama con otro muchacho, dándose mutuas mamadas, las espadas desaparecían entre los labios de cada uno casi hasta la empuñadura, haciendo que las erecciones fueran totales, incluyendo la mía, el que hacía de mujer le dio unas nalgadas al otro quién se estremeció de placer, nuevamente nuestras piernas se rozaron, solo que ahora era de forma frecuente, en ese momento Fernando me dijo:
- ¿Te acuerdas que te dije que tengo bastante experiencia el las mamadas?
- Lo recuerdo – contesté -, ¿por que la pregunta?
- Porque lo hago igual que él – dijo señalando al travestido -, así me gusta chupar los penes – finalizó en tono normal volteando hacia mí.

Supongo que en mi rostro de dibujó la duda, no contesté nada esperando que él propusiera algo más, pasados unos segundos me preguntó directamente:
- ¿Te gustaría saber como doy las mamadas?
- Demuéstramelo – respondí inmediatamente -, mira cómo estoy de caliente – dije mientras me acariciaba el bulto que se escondía bajo el pantalón.
- Solamente quiero pedirte que esto no se sepa en la oficina, ¡me costaría el despido! – pidió suplicante.
- Si lo haces bien, seré una tumba – respondí mientras abría la prisión para dejar al descubierto mi hinchada verga.

Con los ojos fijos en mi pene, Fer se agachó hasta tener la cabeza de mi garrote a la altura de sus ojos, pasó su lengua por los labios como saboreando anticipadamente mi trozo de carne y, abriendo la boca, lo insertó delicadamente en su interior, lo hizo con lentitud exasperante, ya que iba desapareciendo milímetro a milímetro, lo tomé por los cabellos e intenté que lo hiciera un poco más rápido, su resistencia fue notoria, supongo que deseaba disfrutar cada instante con mi virilidad en su húmeda cueva, eso me hizo calentar demasiado, de forma que me levanté de golpe para clavarlo hasta el fondo de su garganta, mi movimiento logró el éxito, mi caramelo despareció totalmente en su boca haciendo que Fer detuviera sus chupadas, se levantó para decirme:
- Déjame hacerlo como a mí me gusta, no te adelantes y verás que disfrutarás tanto que vas desear repetirlo.
- Es que me estás dando una mamada deliciosa, tu lengua me excita tanto que quisiera no venirme para gozar toda la noche – respondí con voz entrecortada por la calentura.

- Si eso es lo que quieres, vas a ser complacido, ya verás.
Acto seguido, retomó su labor de lamer, besar y chuparme la reata, su forma de hacerlo era más bien pausada, tomaba todo el tiempo necesario para proporcionarme placer, primero en la cabeza de mi pene, la cuál lamió y besó tiernamente, a continuación hizo lo propio con el tronco, solo que ahora lo hizo lamiendo por los lados desde la punta hasta llegar a la espesa mata de vello que cubre mis ingles, mordiendo suavemente todo lo largo, pasó después a mis hinchadas bolas, las cuales recibieron trato especial, después de lamerlas, se las metió alternadamente en la boca, succionando como tratando de hacerlas más grandes y llenarlas con más semen, con los ojos entrecerrados, vi en la pantalla una rica cogida por parte del travestido a su varonil pareja, el rostro del actor indicaba que el gozo por ser penetrado era inmenso, y la cabalgata que hacía sobre el garrote de la supuesta mujer lo hacía disfrutar al máximo, sus manos aprisionaban los pechos artificiales de su cogedor, arrancando gemidos y suspiros de placer, mientras eso sucedía en la película, Fernando se había metido mi estaca hasta el fondo de su boca, logrando con esto que mis gemidos se unieran a los provenientes del filme, mientras su lengua se paseaba por mi herramienta, levantó su vista para notar el placentero efecto que causaba en mi ser, encontré sus ojos y únicamente pude musitar quedamente:
- No te detengas, lo haces de forma increíble.

Mis palabras sirvieron para que continuara succionándome, ahora en forma intensa, mi palo entraba y salía de su mojada funda a una velocidad mayor, su mano acariciaba mis pelotas suavemente, de repente me absorbió tan fuertemente el pene, que sus mejillas se hundieron notoriamente, casi a punto de venirme, lo sostuve por la nuca, evitando con esto que se retirara al momento de llenarle la boca de leche, su vista nuevamente se encontró con la mía como preguntándose en qué momento me vaciaría, como respuesta, cerré mis ojos, le clavé la macana hasta el fondo una vez más y, vacié el torrente de pasión incapaz de aguantar ni un segundo más, su ansiosa boca recibió el espeso líquido proveniente de mi interior, bebiéndolo cuál si se tratara de la bebida de mayor costo en el mundo, lo paladeó intensamente mientras usaba su lengua para recoger hasta las más pequeñas gotas que habían escapado de sus labios, lamió mi entrepierna, sobre el vello púbico, y mi estómago para paladear mi semen hasta que no quedó rastro alguno de mi eyaculación.

Pasado el placentero momento, mientras me vestía, le dije:
- Me gustaría volver a sentir tu lengua en mi pene – dije con el recuerdo de las ricas mamadas que me dio.
Cuando gustes – respondió Fer, -, nada más avísame un día antes y lo hacemos.
Nos despedimos con un gesto de satisfacción en espera de la próxima vez, la cuál no tardo más que un par de semanas.

ANONIMO